El proyecto de desmantelamiento de la torre grúa en la terminal de Porto-Brandão exigió competencias técnicas y capacidades logísticas excepcionales. Esta complejidad se debió al hecho de que la operación se realizó en una instalación en funcionamiento, sujeta al régimen de prevención de accidentes graves que involucran sustancias peligrosas.
Los trabajos implicaron la movilización de equipos de elevación, en particular grúas móviles con una capacidad de entre 100 y 200 toneladas, así como un equipo técnico cualificado capaz de ejecutar las tareas de acuerdo con las condiciones de seguridad obligatorias, cumpliendo todos los procedimientos aplicables a este tipo de trabajos.